Se define creatividad como la capacidad o el proceso de dar a luz, crear algo nuevo y útil. Pues bien, yo doy un paso más y, aplicando la creatividad al día a día, me atrevo a definirla como la capacidad para resolver problemas o situaciones de una manera diferente. 

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Piensa en lo potente que puede ser esto en tu día a día: eres capaz de aportar soluciones que nadie más aportaría, eso te diferencia del resto y te hace imprescindible. ¡Es maravilloso! La creatividad es algo personal, es algo que todos tenemos, aunque sea diferente, y que todos podemos trabajar. 

Entonces la creatividad es algo que nace del pensamiento, hay hasta 9 tipos diferentes de pensamiento, pero te voy a hablar solo de dos, que, si eres capaz de diferenciar, podrás decidir cuándo estás trabajando de manera creativa y cuándo no. 

Pensamiento convergente o secuencial

En primer lugar tenemos el pensamiento convergente o secuencial: consiste en buscar una solución de manera lineal. 

Lo vemos con un ejemplo: estás en el jardín de casa, se te cierra la puerta y te has dejado dentro las llaves y el móvil. Lo primero que haces es ver si está abierta la puerta de atrás, pero no es el caso. Ahora tienes un objetivo único que cualquier persona en esta situación tendría: conseguir entrar en casa. 

Cada uno lo hará de una manera, llamando al vecino al que le dejaste una copia de las llaves, esperando a que llegue el familiar que salió a hacer unos recados… eso depende de la situación de cada persona, es evidente. Pero todos tenemos un objetivo común.  En la resolución de este problema no estamos siendo creativos, sino resolutivos. 

El pensamiento divergente y la creatividad

Por otra parte, tenemos el pensamiento divergente: ese pensamiento en el que, partiendo de un problema (o situación) comenzamos a “divagar”, es decir, damos libertad a nuestro pensamiento para que genere diferentes posibilidades o soluciones. 

Lo vemos con otro ejemplo: estamos en el jardín de casa, esta vez no nos hemos quedado sin llaves, pero tenemos que pasar la tarde cuidando de nuestros sobrinos pequeños, en nuestra casa no hay juguetes para niños. Este es nuestro problema. 

Solo tenemos un par de botellas vacías y unas cuerdas: con esto podemos hacer una ristra de botellas que atarnos a la cintura y hacer un circuito, o podemos jugar a esconder las botellas por el jardín para luego buscarlas.

Hay muchísimas posibilidades para entretener a los pequeños, aunque todos partamos de un par de botellas y unas cuerdas. El pensamiento que aplicamos en esta situación es el pensamiento divergente, uno de los pensamientos en los que más trabajamos la creatividad. 

La creatividad no algo solo de los artistas, la creatividad es algo del día a día que podemos trabajar sin ser artistas.

Si quieres aprender más sobre los tipos de pensamientos, te recomiendo que leas a Robert J. Sternberg, «Estilos de pensamiento: Claves para nuestro modo de pensar y enriquecer la capacidad de reflexión».

¿Y tú, te consideras una persona creativa?

M,

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