Miguel de Lucas. Sevilla, el lugar en el que magia y aristocracia se dan la mano

Miguel de Lucas. Sevilla, el lugar en el que magia y aristocracia se dan la mano

Mi recorrido por España me ha llevado en su última, por el momento, parada a Sevilla. Hispalis para los romanos, Isbilia para los musulmanes. Sin duda, una ciudad que es pura magia. Un lugar en el que arte, devoción y aristocracia confluyen a la perfección, acompañados de la amabilidad y el especial carácter de su gente, que le da un “color especial” a la capital andaluza. Una ciudad que se dice fundada por el histórico Julio César y por el mítico Hércules y que os invito a conocer un poco más conmigo a través de algunas pinceladas de mi visita, recogidas en este artículo.

La primera parada de este viaje por la historia, como no podía ser menos, fue en el Alcázar. Un Palacio Real que recibe casi dos millones de visitas al año y en el que podemos encontrar vestigios de varias épocas y varias culturas. Para mí fue todo un lujo tener la opción de conocerlo con el historiador Adrián Yáñez, con el que hablé de historia, de Cristóbal Colón, de amor del de verdad y de cómo Sevilla se podía considerar la Nueva York del siglo XVI. Y si hay algo que caracteriza a la ciudad hispalense, como bien reza el título de este post, es lo ligada que está con la aristocracia del país.  Pude comprobarlo gracias a la experta en folclore Mercedes Álvarez y al maravilloso recorrido que me preparó por un lugar impresionante: el Palacio de las Dueñas. De allí me fui con la sensación de haber caminado por diferentes palacios sin moverme del mismo ¡y sin ningún truco de por medio!  Tradicionalmente asociado a la familia de Alba, este palacio guarda entre sus puertas historias como la de Eugenia de Montijo o, más recientemente, la de Montserrat Caballé. Y es que, ante la espectacular belleza del patio y el jardín del palacio, la soprano no pudo por menos que comenzar a cantar, embriagada de emoción y se dice que su fuerza en la voz fue tal que hasta los cristales comenzaron a retumbar.

Impactado aún por el pasado y presente aristocrático de la ciudad, quise conocer otra de sus vertientes más representativas: la característica devoción sevillana. Y, ¿qué mejor lugar para hacerlo que la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena? Un lugar en el que hay tanto por ver que no sabe uno dónde mirar y que, por supuesto, preside la imagen más antigua de todas las Esperanzas de Sevilla, coronada canónicamente: la virgen María Santísima de la Esperanza Macarena. Como sabéis, soy un cocinillas, así que en mi paso por Sevilla también quise aprender a elaborar una de sus recetas más típicas: los pestiños. Y, además, tuve la suerte de hacerlo con una mujer con una historia apasionante, Luisa, que, tras aprender la receta de su suegra, comenzó a vender este dulce tradicional de puerta en puerta junto a su marido y que, a día de hoy, cuenta con una fábrica en la que también trabajan sus cinco hijas. ¡Todo un negocio familiar!

El fin de mi viaje se acercaba y, con ganas de conocer el famoso arte sevillano, me fui con la periodista Mariana Bernal, a uno de sus barrios más mágicos y castizos: Triana. Con ella conocí el Mercado de este barrio tradicionalmente marinero y alfarero y, dentro de él, el teatro más pequeño ¡del mundo!

Y desde una de las 28 butacas de esta pequeña sala me despido, pronto os contaré mi visita a otra ciudad, ¿adivináis cuál? 😉

Aquí podéis ver el capítulo completo 

Foto: Traveler