Miguel de Lucas. ¡Qué buen mago sería El Cid, si tuviese buen señor!

Miguel de Lucas. ¡Qué buen mago sería El Cid, si tuviese buen señor!

Miguel de Lucas. ¡Qué buen mago sería El Cid, si tuviese buen señor!

Lo confieso, la última vez que visité Burgos, no sé si estaba más nervioso por conocer a mi tocayo “Miguelón” en el Museo de la Evolución de Burgos o por poner el pie en el mismo suelo que vio partir al mismísimo Don Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador. Como palabras mágicas quedaron grabadas en mi memoria aquellas estrofas del poema del Cantar del Mío Cid que mi profesora de Venta de Baños se esforzaba en que aprendiéramos: “Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró… Y de los labios de todos sale la misma razón: ¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!«. Me imagino al Cid entrando bajo el Arco de Santa María entonando la última frase como si de un “Ábrete Sésamo” mágico que abriese las puertas de la ciudad se tratase.

Burgos, desde su imponente catedral gótica hasta su enigmático Monasterio de Santa María de las Huelgas, pasando por el actual Museo de la Evolución que nos desvela los secretos más ocultos de la Sierra de Atapuerca y nuestros antepasados de más de un millón de años, respira magia.

Si de confesiones se trata, declaro que quien me robó el as de corazones en Burgos fue el autómata que a las horas en punto abre la boca a la vez que con su brazo derecho acciona la campana. Sí, lo habéis adivinado, hablo del Papamoscas. Ya lo decía Benito Pérez Galdós: “No me avergüenzo de decir que jamás, en mis frecuentes visitas, perdí el encanto inocente de ver funcionar el infantil artificio del Papamoscas”. Me pregunto si Galdós fue un mentalista de finales del siglo XIX capaz de leerme la mente al encontrarme bajo el Papamoscas.

Última confesión: aún no me he ido de Burgos y ya tengo ganas de volver.

Podéis ver el programa completo de Un País Mágico en Burgos en la web de RTVE