Miguel de Lucas. Magia en la capital riojana

Miguel de Lucas. Magia en la capital riojana

Continúo mi recorrido por las ciudades más mágicas de España y, en esta ocasión, llega el turno de hablaros de un lugar “de pura cepa”: Logroño. La capital de La Rioja tiene muchísima historia tras ella que tuve la oportunidad de conocer gracias a un grupo de guías de excepción que la compartieron conmigo. Hoy es mi turno y os cuento un poco de esa interesante historia en mi blog.

Una de las particularidades que hacen de Logroño una ciudad tan especial es que es lugar de obligado paso para muchos de los peregrinos que cada año llevan a cabo el Camino de Santiago. Por ello, como no podía ser menos, comencé mi visita en dos lugares clave para estos caminantes: la Fuente de los Peregrinos, donde descansaban y se refrescaban hace años, y la Iglesia de Santiago el Real. Pude conocer los secretos que esconden su fachada y su interior gracias al periodista Santiago Ruiz, que me enseñó todos los tesoros que guarda el lugar.

Un poco más tarde, junto a la investigadora Dolores Fernández descubrí una cosa que me dejo boquiabierto: ¡el submarino es un invento riojano! ¿Lo sabíais? Fue Cosme García el primero que patentó este transporte y el que lo probó junto a su hijo. Imaginaos las caras de las personas que vieron por primera vez como la nave emergía de las profundidades marinas con sus ocupantes en perfecto estado, ¡pensarían que era por arte de magia!

Estando en Logroño ya os podéis imaginar que si hay algo de lo que disfruté, además de su historia y sus leyendas, ¡fue de su vino y su gastronomía! En la calle Ruavieja me acerqué al pasado del vino gracias a la restauradora Judith Sáez, que me enseñó los tradicionales calados, cuevas subterráneas que se usaban para su crianza y elaboración en el siglo XVI.

Y después de conocer el pasado del vino, viaje a su presente más actual. Conocí una calle logroñesa en la que el vino y los pinchos son seña de identidad. Si habéis estado allí sabéis seguro a cuál me estoy refiriendo: la Calle Laurel. En esta visita tuve la oportunidad de conocerla con el escritor Andrés Pascual, que, tal y como me contó, es el autor de un cuento cuyo título refleja a la perfección el sentimiento que se desprende en la calle Laurel: El lugar donde era imposible sentirse solo.

No quise terminar este recorrido por el mundo del vino sin pensar en su evolución. Y es que el vino en la actualidad ya no solo se disfruta bebiéndolo. Ahora se siente, se vive y se disfruta de muchas otras maneras. Prueba de ello son los tratamientos de vinoterapia que me enseñó Maca Grande, en los que se aprovechan todas las propiedades que la uva tiene para la piel. ¡Solo de verlos ya te relajabas!

Era el momento de recuperar fuerzas. ¿Y qué mejor que con un plato tradicional? De cuchara, de esos que reconfortan. En esta ocasión puedo asegurar que me salió un competidor. El chef Ramón Pîñeiro… ¡hizo magia! Con muy pocos ingredientes me enseñó a preparar un plato de patatas riojanas ¡para chuparse los dedos!

Con el estómago lleno llegó el momento de descubrir, gracias al periodista Marcelino Izquierdo, una de los episodios más internacionales que tienen a Logroño como escenario: el juicio de la Inquisición de las conocidas como Brujas de Zugarramurdi. Tan importante es esta parte de la historia riojana que cada año en la capital se celebra una representación que lo recuerda.

Como ya sabéis los que me seguís, si algo me gusta en mis recorridos es empaparme de la tradición de los lugares que visito. Por ello, ¿qué mejor manera de terminar mi ruta que conociendo las danzas tradicionales de Logroño? Con Ana Rosa Terroba conocí la Jota de Logroño, gracias a los danzadores y a los gaiteros de la ciudad, que, curiosamente, no tienen gaita, sino dulzaina.

Cuánto cuesta despedirse de una ciudad tan bonita y llena de vida como Logroño. Pero estoy seguro de que esto no es un punto final, sino un punto y seguido. Como dicen muchos… ¡volveré! Aquí podéis ver el capítulo completo