Miguel de Lucas encuentra la rana de la Universidad de Salamanca

Miguel de Lucas encuentra la rana de la catedral de Salamanca

Miguel de Lucas encuentra la rana de la Universidad de Salamanca

Dice Cervantes refiriéndose a la ciudad del Tormes: “Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que la apacibilidad de su vivienda han gustado…” ¿Qué tendrá esta ciudad castellana que engatusa a todo aquel que la visita? Urbe universitaria por excelencia que no se conforma con una catedral, pues su belleza demandaba dos seos de igual majestuosidad. Me reencuentro con la ciudad que me formó y me vio madurar, villa donde impartieron cátedra desde Miguel de Unamuno a Fray Luis de León.

Me paro frente a la fachada de la Universidad y, tal y como hacen los 32.000 alumnos que se matriculan cada año, busco la rana que se esconde entre sus ornamentos. La encuentro, aunque estaba bien oculta, pero no dejo que la rana eclipse la impresionante belleza de estos edificios. Unamuno nos advirtió bien: “No es lo malo que vean la rana, sino que no vean más que la rana”. Porque mire donde mire Salamanca se ha sacado de la chistera obras y lugares cuya elegancia enamoran a todo aquel que las visita. El primer beso a tu amor universitario en el Huerto de Calixto y Melibea, tomar el sol en la Plaza Mayor o sacarse el carné de la Universidad en la Casa de las Conchas… Recuerdos de una ciudad que, sin duda, deja huella. Y, como las artes se atraen, no puedo irme sin visitar la Filmoteca de Castilla y León, actual archivo y centro de investigación sobre fotografías, cine y medios audiovisuales. Os adelanto, además, que su bedel tiene una cara que os resultará bastante familiar… Magia y cine, dos artes que maridan a la perfección.

Historia, arte, cultura… Pocos son los lugares en el mundo que puedan desprender tanta magia como esta ciudad castellana. Si queréis disfrutar de Salamanca y recorrerla junto a mí, os aconsejo que veáis el capítulo que le dedicamos en “Un País Mágico”. Cuando os enamoréis de ella no podréis decir que no estabais avisados.

Al final, la rana volvió a la charca, que es donde debe estar